Han pasado casi veinte años y todavía el lío que montó aquella tropa de visionarios sigue sin ser controlado. Y por muchos años, por supuesto, aunque a los historiadores (de la música, se entiende) los vuelvan locos todo ese enorme descontrol de estilos, etiquetas y bonitos palabros. Porque fue gracias al grunge, y a la fiebre alternativa que levantó en todo el mundo, que las fronteras divisorias cayeran fulminadas en lo que al rock se refería, esto es, que ya nada pudiera ser llamado por su nombre desde entonces. Fue como si  uno, de repente, pudiera ver perros verdes paseando por la calle o ranas peludas en los estanques; o a Rob Halford ponerse calzón corto y sufrir veleidades electrónicas, que para el caso es lo mismo.

TWO - I'M A PIG

Más allá de modas pasajeras, de idolatrías exageradas e incluso de tal o cual influencia estilística, el grunge fue una bocanada de aire fresco y libertario al mundo asfixiante y dogmático en el que había terminado convirtiéndose el rock. Sus consecuencias son hoy, todavía, tan palpables, como lo fue su impacto en aquellos primeros años noventa, y el hecho de que su recuerdo siga levantando ampollas y dolor de cabeza entre los más dogmáticos así lo atestigua. ¿Cómo podía una banda de niñatos como Weezer sonar más distorsionada y corrosiva que unos heavies de tomo y lomo como, digamos, Scorpions? La respuesta estaba en esa pequeña ciudad pesquera del noroeste americano, la verde Seattle...

Y es que hasta el lugar de procedencia del movimiento fue trasgresor, porque... ¿quién coño hubiera imaginado que el epicentro del terremoto musical (y, por ende, de la cultura alternativa que generó), no solo a nivel americano sino mundial, pasase de una ciudad tan relamida y pagada de sí misma como Los Ángeles a un rincón del olvidado noroeste de los EE.UU? Vale, Seattle es la ciudad de Jimi Hendrix, pero aún así nadie hubiera previsto tal pirueta del negocio: es como si la capital de España pasase de repente de Madrid a Vigo.
Y aunque se ha repetido hasta la saciedad, intentando desacreditar en vano el movimiento, que lo del grunge no traía consigo un sonido propio, SÍ HUBO UN "SONIDO SEATTLE": un estilo común y característico cultivado en sus inicios por Green River (más bien era un primigenio ensayo de lo que luego otras bandas acabaron por pulir). Pero que nadie os convenza de lo contrario, ya que sí que había un "Sonido Seattle", aunque después vendieran otra cosa o incluso hubiera bandas de la propia Seattle que fueran por libre.

Ese sonido se creó de forma espontánea al amparo de la factoría Sub Pop, el sello independiente más famoso de la ciudad, y tenía en la densa distorsión y pesadez del heavy metal, la vigorosa rabia del punk rock y la desquiciada melodía del noise pop sus señas de identidad. Todo ello mezclado en la batidora del famoso D.I.Y hardcore (leído "diaiguai", do it yourself, traducido "háztelo tú mismo") y presentado como producto en bruto, sin pulir, casi sin querer, una actitud desdeñosa y desdeñada que nada tenía que ver con el ímpetu y la chulería de sus parientes hard rockeros de entonces. Primero Green River, después Melvins y Mudhoney y finalmente Nirvana fueron, seguramente, las cuatro bandas que más claramente apostaron por ese sonido, o al menos las más famosas.

¿Y Soundgarden, Alice in Chains o Pearl Jam? Pues poco que ver, musicalmente. Soundgarden sufrió un efecto boomerang en su estilo: comenzó cerca, se alejó muchísimo poco después y terminó de nuevo en la onda. Alice in Chains fueron siempre mucho más heavies y Pearl Jam crearon un patrón que luego marcaría estilo, pero lejos también del sonido grunge original. Así que lo que unió a todas esas bandas, finalmente, no fue sino la mutua amistad y el hecho de pertenecer a la misma escena palpitante de la ciudad. Y hacer rock potente, por supuesto. Meter a todos en el mismo saco no fue sino una forma de simplificar, de reducir costes de tinta, de dar nombre a una escena concreta, algo que a ellos mismos, no lo olvidemos, les vino de perlas.
Como las biografías de todas estas bandas han sido repetidas hasta la saciedad, tan sólo haré aquí un cuadro de conjunto de sus actividades, tratando de ordenarlas en el tiempo.

De momento, os dejo con algo del "sonido Seattle" de la mano de Green River y su versión del Queen Bitch de David Bowie

GREEN RIVER - QUEEN BITCH