¡Señoras y señores, todos firmes! Hoy os traigo al que posiblemente sea el guitarrista más personal, imaginativo y talentoso que ha parido la década de los noventa (con permiso de Tom Morello de Rage against the machine y Jerry Cantrell de Alice in chains): Joshua Homme, antiguo guitarra de los difuntos Kyuss y creador de tres de los proyectos rockeros más interesantes del panorama musical actual: Eagles of dead metal, Desert Sessions y Queens of the Stone age. Como ya os hablé de las sesiones desérticas (y creo que Aína ya os contó algo también sobre el tema, aparte de hablaros de Eagles of dead metal) os traigo el que a buen seguro es (con diferencia) el mejor trabajo del mastodonte pelirrojo hasta la fecha con sus Queens of...: Songs for the deaf.

Todo comenzó con un final, pues al morir Kyuss, todos sus componentes se esparcieron a los cuatro vientos a buscarse la vida por su cuenta: el batería Brant Bjork siguió con sus colegas de Fu Manchu y montó una banda propia; Nick Oliveri (bajista), después de acabar la grabación de Blues for the red sun se juntó con los Dwarves a repartir buen punk rock descerebrado y guarro; John García (vocalista) formó primero Slo burn para luego desmontarlo e intentarlo de nuevo en Unida, aunque tampoco acabó cuajando (por último acabó montando Hermano, banda con la que parece que por fin saca la cabeza); por último, Josh Homme (guitarra) se fue a tocar con los míticos Screaming' trees de Mark Lanegan.

Fue estando en Seattle (los Screamin' son de allí) cuando se puso en contacto con el batería de los difuntos Soundgarden Matt Cameron para grabar unos temillas al margen del grupo de Lanegan bajo el nombre de Gamma ray, aunque luego en la grabación definitiva de los temas estaría el batería Alfredo Hernández (el último batería que tuvo Kyuss antes de separarse). Lo que pasó fue que Homme se enteró de que un grupo de heavy alemán ya se había cogido el nombre de Gamma ray hacía mucho, así que cuando tuvo que cambiarlo se acordó de una broma que les soltó Chris Goss (¿quién se acuerda del post dedicado a Masters of reality?) mientras estaban grabando uno de los discos de Kyuss: "Tíos, sonáis como las reinas de la edad de piedra". Le gustó la frase y al final el nuevo grupo se quedó con el nombre de Queens of the Stone age.

Tras sacar un muy buen primer disco (homónimo) con todo el material que había preparado con Cameron y Hernández (aunque un poco lastrado por la herencia de Kyuss, pues tanto el sonido como las canciones recordaban en demasía a la difunta banda) y cosechar buenas críticas, para su siguiente obra contó con varios músicos de renombre, entre ellos Rob Halford (vocaliste de Judas Priest). Pero los dos nombres que sobresalen de la lista de músicos que participó en el 2º disco (titulado Rated R) sobresalen dos: Mark Lanegan (que colabora a la voz en In the fade) y Nick Oliveri, antiguo bajista de Kyuss que pasa a ser miembro de pleno derecho del proyecto. Este Rated R obtiene unas críticas inmejorables tanto de público como de crítica y presenta a unos Qotsa (abreviemos, plis) con muchos más matices, mucho más experimental que su homónimo predecesor aunque también con mucho más potencial comercial.

Luego vendría, en 2002, el disco que recomiendo encarecidamente que consigáis (si es que no lo tenéis ya): Songs for the deaf, sin ningún género de dudas el mejor trabajo de toda la carrera de Qotsa. Todo un señor disco donde lo mejor del stoner de la época Kyuss (A song for the deaf) convive sin problemas con el punk desquiciado y desquiciante (Six shooter) y el rock más añejo (Gonna leave you). Toda una lección de cómo hacer un disco de calidad contrastada y que al mismo tiempo se pueda vender tan bien como la Coca-cola, además presentando distintas tonalidades en el Cd, evitando así el encasillamiento y el sopor: desde el buen rollo de No one knows al punk bestia de Six shooter, sin olvidar los ambientes más oscuros y cavernosos (típicamente stoner) de A song for the deaf (Dios en persona tocó a Homme cuando la compuso), nunca te aburrirás escuchando éste viaje guiado al desierto. Puede ser que el hecho de que la organización de los volúmenes 8 y 9 de las Desert Sessions con la ayuda de Mark Lanegan influyera sobremanera en el sonido de éste Songs for the deaf (de hecho You think I ain't... apareció por primera vez en ésos volúmenes, coescrita con Mario Lalli de Fatso Jetson) ya que es la primera vez que Qotsa toca tantos palos rockeros a la vez (aunque sin perder su personalidad stoner), pero desde luego si influyó fue para bien.

Tanta calidad en un solo Cd sólo se puede explicar viendo los componentes de Qotsa implicados en la obra: Josh Homme, Nick Oliveri (ambos miembro fijos del grupo, por lo menos hasta que Homme echó a Oliveri), Mark Lanegan a la guitarra y voz en algunos temas (casi se podría decir que es un "miembro oficial no reconocido" del grupo de tanto que colabora con Qotsa) y... Dave Grohl. Pues sí, Homme fue capaz de sentar a la batería al aporreabombos de Nirvana en la grabación de un disco después de casi 10 años sin verlo en ése instrumento (toca la guitarra y canta en Foo Fighters). Con Grohl en la batería, los Queens obtienen una base rítmica (junto con el infalible Oliveri) que ya quisieran muchos grupos para sí (lástima que no se volviera a repetir la formación).

Después de Songs... y de echar a Oliveri del grupo por no saber comportarse como Dios manda en directo publicó en 2005 Lullabies to paralize (mucho más oscuro, experimental y de difícil digestión que Songs for the deaf) y en 2007 Era vulgaris, con Chris Goss otra vez en la producción (desde su debut homónimo no los había vuelto a producir). Sobra decir que todos ellos son discos muy recomendables, pero la verdadera joya de la corona es Songs.

Bueno, pues después de haberos dado la barrila durante todo el post con las bondades del disco, toca ahora corroborarlo con música: No one knows, Go with the flow, First it giveth y A song for the deaf.

Ala, a disfrutarlas con salud!!!!!!