¡Yepa, no me echéis a los leones todavía! ¡Que el título tiene explicación, que no estoy faltando a nadie! (Todavía, vosotros dadme tiempo… jejejejejejeje).

Lo del título es un homenaje a un colega mío que no soporta a Fun lovin’ criminals y al grupo del que os voy a hablar hoy: Dave Matthews Band. Y no los soporta porque cree que tanto el funky – jazz hiphopero de los FLC como el rock alternativo jazzístico de DMB no aportan nada al jazz y que todo aquél que le guste cualquiera de los dos grupos no tiene ni idea de lo que es jazz auténtico. Les acusa de ganarse a la gente vendiéndose como grupos innovadores dentro del jazz cuando (según él) no tienen ni idea de tocar. Las discusiones con este personaje (compañero de clase en realidad) son de lo más coñazo, la verdad, pero me dieron pie a ver a FLC y, sobre todo, a DMB de una manera peculiar. Antes los veía como unos cachondos mentales a los que no les temblaba el pulso a la hora de trastear con mil y un estilos, pero desde que conocí a este “gurú” y protector del honor del jazz los veo de una forma distinta: son una especie de “traductores” musicales, encargados de traer algo diferente del “chunda chunda”, el pop-rock, el hip hop malote y el reggaetón a la gente “corriente” que no tiene ni idea de música. A Lope de Vega le gustaba mucho más escribir teatro para la plebe que obras literarias que solo reconocieran cuatro literatos cultos, pero en sus obras teatrales había mucho de literatura erudita; FLC y DMB prefieren hacer música para la gente “normal” que para los eruditos musicales, pero lo hacen desde estilos que requieren una gran técnica y un gran gusto (tales como el jazz en este caso). Y en eso radica su grandeza.

Pero no me alargo más, vamos a ver qué traigo hoy sobre DMB, que después de tanto tiempo sin pasarme por aquí más me vale dejarme de rollos e ir al lío.
Esta banda estadounidense de jazz rock, de rock alternativo jazzístico o como puñetas quieran denominarse ellos nació en Charlottesville (en el estado de Virginia para más señas) de la mano de Dave John Matthews cuando conoció en el bar en el que trabajaba como camarero al abogado Ross Hoffman. Resultó que este abogado también era dueño de un estudio de grabación y convenció a Dave para que grabara una demo con él. Después de grabar cuatro canciones con Hoffman (Recently, The song that Jane likes, I’l back you up y The best of what’s around) se puso en contacto con LeRoi Moore y Carter Beauford, ambos músicos de jazz, para grabar con ellos otra maqueta y formar un proyecto un poco más serio. Proyecto al que se uniría posteriormente el bajista Stefan Lessard, al que luego se uniría Boyd Tinsley. La demo que grabaron todos juntos y que contenía las cuatro cancioncillas de marras acabó saliendo en 1991, y fue el detonante para que decidieran proseguir con el proyecto de manera seria y continuada.

Si ya desde su primer disco oficial (Under the table an dreaming de 1994) gozaron de una gran acogida de crítica y público en EE.UU, no pasaría lo mismo en el mercado internacional. Esto se debió a que dedicaron más tiempo a estar de gira por toda América del norte (y Canadá) que a publicitar sus discos en el extranjero, granjeándose una gran reputación de grupo de directo en su país sólo comparable a la de unos Pearl Jam, por poner un ejemplo. Grandes discos como Crash (1996) y Before this crowed streets (1998) pasaron totalmente inadvertidos mas allá de las fronteras estadounidenses, y es raro teniendo en cuenta el tremendo potencial comercial que poseían (canciones como Stay del Before… o So much to say del Crash así lo atestiguan). Pero esta situación cambiaría en breve, y su confirmación internacional llegaría en el 2001 con Everyday. Concebido como un nuevo giro en su carrera, el enfoque mucho más popero y accesible dio sus frutos en forma de éxito internacional a lo grande; éxito arropado por tres pedazo de singles como eran I did it, Everyday y The space between que ayudaron al reconocimiento masivo del público (del reconocimiento de la crítica ya disfrutaban desde su primer disco). Tras Everyday, vinieron dos discos más (Busted stuff en 2002 y Stand up en el 2005, amén de una grabación alternativa al disco Everyday con nuevas canciones y un sonido diferente para las ya conocidas llamada The Lilywhite sessions aparecida en 2001) y otro bajón en la popularidad internacional debido a su vuelta a las raíces: más jazz y más girar en directo por EE.UU. Las últimas noticia que tengo de ellos son la desgraciada muerte del miembro fundador LeRoi Moore en el 2008 y la intención de sacar nuevo disco en abril de este año.

Si he tardado tanto en postear sobre esta banda fue por dos motivos: 1) sí, es verdad que soy un vago de mierda!; y 2) porque cualquiera de sus discos podría ser altamente recomendable te guste la música que te guste. Si he elegido Everyday fue porque es su disco más accesible a la par que impecable en lo instrumental, con canciones de esas que se te pegan y no se te van de la cabeza en meses las jodías. Sí es verdad que es el más popero y comercial de su discografía, pero eso no quita que el feeling de la banda siga intacto y que sus raíces de banda de jazz estén presentes (hecho que quedó demostrado en las actuaciones en directo cuando promocionaban Everyday).

Este disco fue criticado, sobre todo, por la inclusión de guitarras electricas en las canciones. Y aunque es verdad que si ya habías escuchado a DMB antes este hecho descoloca bastante. Pero hay que admitir que su inclusión quedó muy bien, y dota al disco de una energía que no le viene nada mal y que está totalmente justificada. Concesiones al vulgo sí, pero no a cualquier precio.

Bueno, pues recomendado queda el disco de marras; ahora, los vídeos: I did it, The space between y Everyday.

¡Que los disfrutéis con salud!