Monográficos: La furia industrial (vol. 3)
Bien, pues como en el segundo monográfico os traje al papá y a la mamá del género, justo es que esta última parte de los post dedicados al metal industrial lo empiece con el “hijo pródigo” del género. Vayamos a ello.
Antes de mandar al resto del mundo a tomar por c… saco despues de sacar The downward spiral, Trent Reznor presentó en sociedad a la que sería la tercera figura clave del metal industrial (y que luego se convertiría en superestrella mundial, apoyado tanto en sus preceptos musicales como en toda su parafernalia e imagen). Os hablo, cómo no, del gran Marilyn Manson.
La carrera de este provocador nato iba por unos derroteros más o menos razonables, ascendiendo poco a poco en las estimas del público con sus dos primeros discos y haciéndose un hueco en los corazoncitos de muchos amantes de lo retorcido y escabroso con sus representaciones en directo, que recordaban al más desquiciado y terrorífico Alice Cooper. Pero hete aquí que Reznor se encuentra con Manson y, entre los dos, la lían parda: Reznor ayuda a Manson en la composición y le produce su tercer disco, Antichrist Superstar (1996) y claro, pasó lo que tenía que pasar. El disco se convierte en un pelotazo de proporciones bíblicas y establece al Reverendo, desde entonces y para siempre, en el cielo de las superestrellas rockeras. El disco fue una de las últimas grandes obras del género, elevándolo a un nuevo nivel de excelencia, ya que en esta ocasión el metal industrial se daba la mano con el gótico. Hay que aclarar que, por supuesto, Marilyn Manson sí eran una banda de metal al uso, es decir, que su propósito electrónico había nacido a posteriori, y ese aspecto les diferenció mucho de sus dos padres putativos, que no eran otra cosa más que proyectos de estudio (aunque luego adquirieran una nueva dimensión debido al éxito obtenido).
Así que Manson añadía a su furia guitarrera todo el saber de Reznor en crear atmósferas inquietantes y de retorcida hermosura, que en manos de la banda adquiere un toque irresistible (y sin no lo creéis, escuchad The beatiful people, el tema que les dio la fama mundial de la que hoy disfrutan). La siguiente obra del Reverendo, Mechanical Animals (1998), sorprendió al traernos al grupo más metido que nunca en los sonidos electrónicos y el cambio que se produjo en Manson, que pasó de ser un émulo retorcido de Alice Cooper a ser una versión andrógina y exagerada casi hasta lo risible de Bowie. También se produjo otra metamorfosis en Holly Wood (in the shadow of the valley of dead), ya en el 2000), pero ésta nos trajo a un Manson más salvaje y metálico que nunca.
Más allá de las tres Marías del género (Ministry, NIN y Marilyn Manson), otro grupo que también pisó terreno industrial fue Fear Factory. Su sonido machacón y poderoso (inspirado claramente en el thrash metal) fue lo que primero les puso en el punto de mira de muchos metaleros de pro, si bien su afilada agresión sonora se benefició también de un muy inteligente uso de la innovación electrónica para conseguir crear un palo original y diferente.
Nacidos en el 90 en los ángeles de la mano del guitarra Dino Cazares, el batería Raymond herrera y el guitarra Burton C. Bell, su mejor momento se sitúa en el 95 con el mejor disco de toda su carrera, Demanufacture. Un gran disco lleno de riffs con cuerpo, sorprendentes estribillos melódicos y un pulso rítmico magistral con Herrera dominando como nadie el doble bombo. Toda esta avalancha, además, estaba mezclada de tal manera que el resultado sonoro final parece verdaderamente mecánico, aún a pesar de estar tocado por tíos de verdad, sin duda el sello de marca de la banda. Sus siguientes discos ahondarían nunca abandonarían ese sonido “cuasi artificial”, pero nunca alcanzarían de nuevo tal grado de brillantez.
La carrera de Prong, grupo del gran guitarrista Tommy Victor, sirve como ejemplo de evolución del hardcore crossover al metal industrial. Este trio neoyorkino comenzó practicando un post hardcore (tranquilidad, que tengo pensado aclarar en varios posts qué es eso del post hardcore, el nu metal y el post grunge) muy técnico e instrumental, apuntando ya desde su Beg to differ del 90 grandes maneras como innovadores dentro del crossover. Su estilo era difícil de catalogar en ningún sitio, pero su calidad les hizo ganarse una buena manada de seguidores. Prove you wrong del 91 explotó al máximo esa línea, pero el genial Cleansing de 1994 (con algunos de los mejores riffs de guitarra de la década) mostró a unos nuevos Prong, tan agresivos como siempre pero dejando de lado su faceta progresiva para simplificar los temas y hacerlos densos, pesados… y muy, muy atractivos. Esa fue su mejor aportación al género, tal vez el disco que mejor conjugó metal alternativo y sonido industrial.
Y pasamos ahora a unos alemanes que, sinceramente, no creo que necesiten de presentación alguna. Pero como siempre queda por estos mundos de Dios algún despistado aquí os los traigo, para descubrimiento de ignorantes y regocijo de seguidores (un beso Selene jejejejejeje): Rammstein.
Rammstein es la banda que más y mejor ha acercado el siempre difícil mundo del metal industrial a un público masivo (el de las radio fórmulas) sin renunciar nunca a su estilo y particular humor. Y cantando en alemán, su lengua, para añadir más mérito a la proeza; aunque claro, qué mejor lengua que la teutona para fortalecer un sonido tan bronco y cortante como el suyo. Formados en el 93, Sehnsucht (1997), su segundo álbum, tuvo la culpa del impresionante éxito de la banda por toda Europa y de que ese espectáculo maldito de pirotecnias, fuego e impactantes escenas de sodomización y eyaculaciones fingidas en directo llegara hasta el último rincón de occidente, para solaz del público y escándalo de peleles conservadores. El single Du hast (tu me odias) todavía resuena en las cabezas de medio mundo, pero a éste le siguieron más pelotazos durante los siguientes diez años (Sonne del disco Mutter del 2001 o Mein teil del Reise reise en 2004) que acabaron haciendo de Rammstein un nombre imprescindible de la actual escena rockera mundial. Y ahí siguen los judíos.
Como no solo de nombres famosos vive un estilo, existe un monton de bandas que han hecho del metal industrial su vehículo de expresión principal, para explorar otros campos partiendo de él. Así, bandas como Filter (de la que ya hablé en uno de mis primeros posts: http://www.lacoctelera.com/musica-en-vena/post/2008/03/06/segundo-asalto-justicia-musical) o Stabbing Westward aprovecharon la estela de NIN, mientras otros como Godflesh o Shotgun Messiah prefirieron partir de otras influencias para acercarse a este sonido. Tampoco voy a pasar por alto aquel meritorio LP, Point Black, de Max Cavalera junto con Alex Newport de Fudge Tunnel; Nailbomb era el nombre del proyecto.
Bueno, pues esto s'a cabao!!!! Espero no haberos aburrido con estos posts y haberos culturizado un poquito más en esto del rock potente. Ahora, los vídeos: The nobodies de Marilyn Manson; Replica de Fear Factory; Snap your fingers, snap your neck de Prong, Te quiero puta de Rammstein (atención a la canción, porque sorprende ver a estos alemanes cantando en español) y Where do we go from here de Filter.
Hala, a disfrutarlos con salud!!!
http://www.lacoctelera.com/musica-en-vena/post/2008/12/02/monograficos-furia-industrial-metal-industrial-vol-2
http://www.lacoctelera.com/musica-en-vena/post/2008/11/26/monograficos-furia-industrial-metal-industrial-vol-1












Benjamín Rivera dijo
Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... buenos temas musicales... bueno, te dejo, adios...
12 Diciembre 2008 | 03:38 AM