
Bueno, pues hoy os traigo por aquí uno de estos discos que son muestra viviente (por lo menos en mi humilde opinión) de la famosa frase "te gusta por sus virtudes, lo quieres por sus defectos".
Un disco tan lisérgico, variado, duro, lírico, vacilón y machacón que no todo el mundo apreciará su verdadera valía precisamente por atreverse a mezclar todo éso sin rubor alguno. Pero lo que la gente debería tener en cuenta es una cosa: este disco fue pensado como una especie de "reunión de colegas" donde se toca menos de lo que se bebe, y se bebe menos de lo que se drogan. Y aún con ésas son capaces de facturar grandes canciones como las que aparecen aquí.
Todo el embrollo este de las Desert Sessions ("Sesiones del desierto" para los que no dominen la lengua de los hijos de la Gran Bretaña) tiene en una persona el alma y el motor del proyecto: Josh Homme. Al marcharse de Kyuss, el tío decidió emprender varios proyectos él solito: el primero, montar un grupo llamado QUEENS OF THE STONE AGE (¿le suena a alguien este nombre? Porque lo que es a mí.... y ya nos entendemos ;-)); el segundo, editar una especie de "jam sessions etílicas" con compañeros de otras bandas y amigos de siempre auspiciadas por el sello discográfico Man's Ruin Records a las que llamaría DESERT SESSIONS.
Entre Homme y la discográfica acordaron que se editaran una serie de 13 discos donde primero se editarían 2 discos en vinilo de 10", recopilados más tarde ya en formato CD, hasta completar los volúmenes del 1 al 12. El volumen 13 sería un recopilatorio de caras b y rarezas, por aquello de que siempre hay canciones que se quedan en el tintero y dá pena que no vean la luz. Sin embargo, tras el sexto volumen las cosas comienzan a torcerse, ya que el sello Man's Ruin Records se va a pique y quiebra dejando el proyecto y el culo de Homme en el aire (con las Desert Sessions, porque con Queens of the Stone Age le iba de fábula). En el año 2001 Josh Homme y Lydia Rusell crean el sello Rekords Rekords y el primer trabajo en editarse son las Desert Sessions 7 y 8, continuando con la saga. En el 2003 editan el 9 y el 10, los últimos hasta ahora (ya han pasado 5 añiton neno, ¿a qué coño esperas para seguir con el tema, ein?).
Entre los afortunados asistentes a tales juergas musical-etílico-drogainómanas se cuentan músicos de gran valía (Pehr os lo puede confirmar): Nick Oliveri (el bajista en los 3 primeros discos de Quees of the Stone Age), Brant Bjork (ex-batería de Kyuss que ahora anda liado con un proyecto en solitario la mar de recomendable), Jeordie White (bajista de Marilyn Manson), Troy Van Leeuwen (un multinstrumentista que participó en el primer disco deA perfect circle), Ben Shepherd (ex bajista de Soundgarden, ahí es nada), Pj Harvey (¿hace falta que os diga quien es? Venga ya...) y el gran Chris Goss (¿quién se acuerda del post que le dediqué? Que levante la mano!!!), amén de muchos otros artistazos que no voy a nombrar por no alargar más ésto.
La cuestión importante es: ¿merece la pena el disco? ¿es tan bueno para que le dedique un post? Teniendo en cuenta que el último volúmen de estas sesiones (el que os recomiendo hoy) es el más accesible al público mayoritario... pues, la verdad, para mí sí. Y enfatizo el "para mí", porque dada la naturaleza de la criatura puede ser un disco harto difícil de digerir por una razón muy sencilla: revisar los tópicos rockeros setenteros borrachos perdidos y totalmente drogados tiene su lado bueno y su lado malo. Lo bueno es que cuando les sale la vena buena aparecen canciones tan redondas y tremendas como "I wanna make it wit chu" (canción vacilona donde las haya) y "Crowl home", con un riff de guitarra que casi parece el de alguna serie de televisión americana de los 60. Pero cuando les sale la vena "experimental".... bueno, juntar drogas y alcohol con arrebatos inspirados nunca fue buena idea, y aunque aquí se da algún caso de instrumental decente (Subcutaneous phat está bastante bien, con una línea de bajo hipnótica a más no poder) la mayoría de las veces hay que mirar ésos cortes del disco con mucha "amplitud de miras" para no mandar a paseo el disco.
La frase del principio venía a cuento de esto que os acabo de contar: me gusta el Dessert Sessions Vol. 9&10 por todo lo bueno que tiene (que es mucho, la verda), pero lo adoro por sus canciones alocadas y machaconas. Ahora, a vosotros no sé qué os parecerá cuando veais los vídeos...
que por cierto, aún no puse. Aquí van pues: Crowl home y I wanna make it wit chu (en directo para un programa con Pj Harvey cantando en la primera y haciendo los coros en la segunda, todo un lujo), Powered wig machine (cantada también por Pj Harvey), Subcutaneous phat, Creosote y la preciosa I'm here for your daughter.
Hala, que los disfruteis con salud!!!!
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Bueno, he estado escuchando todas las canciones, y mi impresión es desigual. Algunas no me disgustan, y otras me suenan a melopea, ja,ja,ja.Aun así, está bien conocerles.
Wapísimo, aquí te dejo algo que se que te encanta...
http://es.youtube.com/watch?v=sUiu-JztpKE
Muchos besos.
P.D. Je, je,je,je, mi foto está en una parte de mi blog. Está camuflada, peeeero, ahí está, en alguna parte...
Ah, esto enrolla too much...jeje..
Un momento, voy a liarme un "joint" y vuelvo enseguida.
Jejejejejeje
;-)
Tu estas seguro de que no se tomaron casi nada!!!!!, jejeje, la verdad es que es extraño, pero es lo que menos importa, lo más importante es la música que nos dejan, y coincido plenamente con Selene, unas canciones mejores que otras.
Un abrazo!!!