Bueno, pues aquí termino por fin la serie monográfica dedicada al metal 90’s (y sin meter en este movimiento a Rage against the machine… ¡soy un blasfemo! ¡Derechito al Infierno voy! Jejejejejejeje). Así que, damas y caballeros, allá voy!!!!
¿Qué pasa, que en Inglaterra no se practicó metal a secas? ¿Es que en la tierra de Iron Maiden no se intentó lavarle la cara al heavy? Pues la respuesta a las dos preguntas es un sí como una casa. Mientras que Pantera, Sepultura, Machine Head y demás la liaban parda en Yankeelandia, la escena británica también tenía su propia versión de lo que debía ser el heavy metal, digamos, alternativo (por hablar en términos globales) que allí no era otra cosa que una muy buena amalgama entre el viejo hard rock inglés, la sucia rabia del punk rock y la tralla del heavy londinense. Todo este batiburrillo puede verse muy bien representado en dos nombres indispensables para entender el metal londinense: The Wildhearts y The Almighty. Aunque los dos empezaron practicando el mismo hard rock que los también británicos Thunder elevarían a la categoría de arte durante toda la década, sus maneras más salvajes acabaron por meterlos de lleno en una dinámica mucho más agresiva, razón por la que es justo incluirlos en este monográfico.
Los Wildhearts fueron la apoteosis de 30 años de rock inglés. Agresivos, arrogantes, descontrolados… Todos estos adjetivos se quedaron cortos para una prensa inglesa que los adoraba. La cabeza pensante del grupo, el desfasado Ginger y su guitarra Cj. tan solo grabó un álbum juntos, el inmenso Earth vs. The Wildhearts (1993). Un avasallador compendio de heavy metal y glam/punk que hizo estragos en toda Europa. Desgraciadamente, los continuos excesos hicieron mella en el carácter voluble e inestable de Ginger, que le dio la patada a Cj. antes de grabar su último trabajo P.H.U.Q (1995). Sus espectaculares directos aún se recuerdan en Londres.
Por su parte, los Almighty no contaban con el carisma de un tipo tan magnético como Ginger. Además, procedían de Escocia, no de la bienhallada Inglaterra, pero a cambio ofrecían una consistencia y seriedad en su trabajo que les hizo ganar la misma reputación en toda Europa. Ricky Warwick (voz y guitarra) era su tatuado líder y también un tipo de armas tomar que no paró hasta ver a su banda en lo más alto de la escena británica, renunciando a veces a la independencia en pos del éxito (lo que en este mundillo se llama “ser un vendido de mierda”). A un primer álbum todavía muy hard como Blood, fire & love (1989) le siguieron discos más duros y concisos como Powertrippin’ (1994), hasta desembocar en el gigantesco Crank de 1995, más acertado y original que ninguno de sus otros trabajos.
Ahora voy a nombrar a dos bandas americanas de la última década de los noventa (de sus últimos 5 años) que se ganaron un puesto como líderes del metal del nuevo milenio, tendiendo lazos entre una y otra generación. Así, los geniales, eclécticos e inclasificables System of a down son ejemplo de que el sacar un disco de debut de gran calidad y de gran calado entre crítica y público no tiene por qué hundir la carrera de ninguna banda. Su debut homónimo de 1998 fue sencillamente soberbio, con esa curiosísima mezcla del viejo thrash ochentero, el nuevo metal de la época y sus raíces armenias, amén de lo original en su imagen y actitud, con el gran frontman Serj Tankian a la cabeza. Mejor aún, su Toxicity de 2001 igualó, y para muchos superó, a su gran predecesor. Había madera de banda grande (afirmación ésta corroborada por el hecho de que su disco de descartes Steal this álbum de 2002 era tan bueno que superaba a la gran mayoría de discos de metal o nü metal con material nuevo).
Lo mismo podría decirse de Slipknot, con menos calidad global (a pesar de tener en sus filas al que probablemente sea uno de los mejores baterías de metal del momento, Joey Jordison) pero igual de valientes y transgresores en sus planteamientos, empezando por el número de miembros de la banda (nueve, incluyendo dos percusionistas y un dj) y terminando por su famosísima imagen, cada uno con una máscara personal e intransferible, aunque cambiante, sobre el escenario. Esa amplitud instrumental les permitía abarcar un amplio abanico de estilos, del hip-hop al grindcore, siempre con el heavy metal como base sonora, e hizo que el famoso productor Ross Robinson (gurú del Nü metal) se fijase en ellos para producir su segundo disco, Slipknot, publicado en 1999 y que se convirtió en un fenómeno de ventas y popularidad ya en 2000. Su carrera no hizo sino crecer a partir de entonces.
Muchos otros grupos hicieron del metal en los 90 algo novedoso y emocionante, pero esto no quiso ser nunca un catálogo de bandas. Pero sería injusto el pasar por alto a bandas que aportaron su granito de arena a la hora de convertir el metal 90’s en algo grande: Downset y Stuck Mojo desde el rap metal, Pitchshifter con toques más electrónicos, Sevendust, Stabbing Westward, Pro-pain, Mr. Bungle y Fantomas con Mike Patton al frente, los industrialoides Strapping Young Lad de Devin Townsend, Wrathchild America o los cachondos Ugly Kid Joe (a medio camino entre el metal y el hard, habiendo legado para la posteridad el inmortal y divertidísimo Everything about you) hicieron también sus esfuerzos y justo es reconocérselo. Dicho queda.
Bueno, ahora os dejo con los vídeos: Superpunch de los Wildhearts, Addiction de los Almighty, Chop suey de Systemo of a down, Duality de Slipknot, Genius de Pitchshifter, Licking cream de Sevendust con la cantante de Skunk Anansie Skin (atención a este tema, si sólo vais a escuchar un vídeo de los que pongo, que sea éste), la versión de la banda sonora de El padrino que hacen los Fantomas y el divertidísimo vídeo de Ugly Kid Joe Everithing about you.
Hala, a disfrutarlos con salud!!!!