Monográficos: … y el metal dejó de ser heavy (metal 90’s 1ªparte)
Los noventa fueron unos años la mar de entretenidos y caóticos, sobre todo en el mundo de la música en general y en el rock y el heavy metal en particular. Porque no os engañéis, los aires de revolución no sólo afectaron al rock, sino también al heavy que para algo vivió uno de sus episodios más extraños y marcianos.
La revolución de los noventa no solo sirvió para que muchos practicantes del heavy metal tradicional vieran la luz y abandonaran el movimiento, provocó también que unos pocos valientes heavimetaleros se agarraran los machos, apretaran los dientes y se dejaran empapar de los nuevos aires libertarios sin renunciar a la Disciplina del acero. Su arrojo, determinación y sus cojones como ruedas de camión dieron frutos: nuevos caminos para el metal potente se abrieron a sus pies y, entonces, el nombre “heavy” dejó de aplicarse al apellido “metal". Y se quedaron tan panchos…
Y de ahí saldría la polémica que ha rodeado desde entonces al mundo de las guitarras saturadas: ¿qué es metal? ¿Qué no lo es? ¿Porqué no más heavy metal? Bueno, la parte más peliaguda del tema, la del nü metal, la trataré en otro momento porque aquí me voy a centrar en los precursores, los primeros culpables de que toda una nueva generación siguiera enamorada del heavy metal cuando nadie daba un puñetero duro por él y que probaron a ver qué ocurría si el heavy daba un paso adelante en busca de nuevos territorios. A esa tendencia novedosa, que ni era el clásico heavy metal o trash de los ochenta ni se dejaba embaucar por el grunge se le llamó metal alternativo o metal 90’s a secas.
Los músicos de metal en los noventa intentaron no sonar desfasados cuando la potencia y la velocidad del trash metal quedó en braguitas frente al más cafre todavía death metal; cuando ser lo más de lo más dejó de ser una preocupación, otros aspectos como la técnica, la innovación o la mezcla de estilos (el famoso mestizaje) pasaron a primer plano, lo que redundó en una notable mejoría cualitativa.
Lo malo es que no todo el mundo vio este cambio con buenos ojos. Si ya en su momento las propias bandas de trash clásico habían sufrido persecución inquisitorial por publicar un disco más suave que su predecesor (Slayer la lió parda cuando sacaron el grandísimo South of heaven, un disco mucho más pausado que su anterior obra Reign in blood), cuando grupos como Helmet o Downset tocaban en directo sin pelos largos ni vestir de negro la cosa se puso muy mal, sobre todo con el regreso a las catacumbas del heavy más clásico. Parecía como si los nuevos “modernillos” se llevaran todos los laureles por el viejo heavy metal clásico y eso no lo podían soportar. Qué duda cabe que este “malostiar” ha ido unido desde siempre al mundo heavy y forma parte de la idiosincrasia del movimiento.
Lo mejor que se puede hacer para diferenciar entre “heavy metal” y “metal a secas” es escuchar primero Living after dead de Judas Priest y luego poner Walk de Pantera. Si Judas son más heavies y Pantera más metal, es que el heavy no se trata de potencia y agresión, sino de sonar como en una época determinada. Entonces no habrá discusión que valga. Tal vez por eso el heavy metal se quedó en metal a secas. Bueno, solo tal vez…
Ahora os dejo con los dos vídeos que os conté que os serviría para que pudiéseis ver la diferencia entre heavy metal y metal a secas: living after midnight de Judas Priest y Walk de Pantera







selenedenebulae dijo
Pues sí que se nota la diferencia, sí. Me gusta más la primera canción. Heavy metal, ¿verdad? No e sque la otra no me guste, pero definitivamente me quedo con la primera. Como te he dicho antes, se agradecen las explicaciones.
Muchos besos, guapo
9 Septiembre 2008 | 12:10 PM