Monográficos: rock patrio en los 90 (IV)
Bien, pues después de dos posts y una intro (algo chusca y chuchurría a mi parecer, pero con el tiempo del que disponía fue lo mejor que me salió) me meto de lleno en la influencia alternativa en España, que también se dejó notar lo suyo. Buena prueba de ello son bandas como Santa Fe, Tribu X o Sobrinus, gente que nada tenía que envidiar técnicamente a la gente de fuera a la hora de manejarse en el funk rock. Incluso el stoner rock (de cuyos inventores, Kyuss, ya hablé en un post anterior titulado “La muerte os sienta tan bien…”) tuvo sus representantes en los grupos III y Mermaid, cuyos nombres son invocados por muchos con respeto, más si cabe viendo el legado que sigue vivo de los últimos en Green Manalishi, hard rock más directo pero igualmente bueno.
Pero en esto del rollo alternativo, una de las bandas que tuvo más renombre fue sin duda alguna Dover. El grupo de las hermanas Llanos siempre han cosechado amores y odios por toda la piel de toro (¡mira que me descojono siempre con esta metáfora de España! Desde luego, cuando me pongo tonto….) por hacer rock potente y no ir de heavies (descartando su lamentable último disco), algo que jamás de los jamases fue bien visto por estos lares. Pero sus cualidades artísticas quedaron fuera de toda duda con el soberano impacto que supuso su segundo disco Devil came to me (1997), el álbum que despertó la conciencia indie de mucha gente ciega hasta entonces con sus melodías pop y su potencia guitarrera. El hecho de cantar en inglés, además, por una vez en la vida no supuso ningún hándicap importante para el grupo, que encima supo aprovecharlo saliendo de gira para actuar por Europa.
Otro intento de fomentar el grunge por España de una manera muy digna fue el hecho por el grupo El fantástico hombre bala. Fue, como su nombre indica, un grupo fantástico cuyo gran lastre estuvo en ser fichado a bombo y platillo por una gran multinacional, extendiéndose el rumor de que no eran sino un producto de marketing. Nada más lejos de la realidad, porque sus directos eran todo un espectáculo hard rockero de primera línea (con el hoy Skizoo Morty al frente), y su primer disco rayaba a gran altura para aquellos que se dignaban a escucharlo. Una pena que no llegasen a más gente.
Dentro de la fiebre revival que vivió la época, España tuvo dos dignísimos ejemplos de dicho movimiento musical. El rock de raíces tuvo su primer adalid en los famosísimos M-Clan, con el gran vocalista Carlos Tarque a la cabeza. Estos murcianos, grandiosos intérpretes de la vieja escuela setentera del blues y el southern hard rock, pasaron por una primera etapa en su carrera donde la música estuvo por encima del negocio, con dos discazos como Un buen momento y Coliseum (1995 y 1997, respectivamente), antes de entregarse a una patente (y comprensible, por otro lado) simplificación de esquemas en pos de un público más amplio. Viendo los espectaculares resultados posteriores, nadie se merece quitarles la razón.
El otro gran representante del revival, pero en el lado opuesto del éxito, fueron los madrileños Buenas noches Rose, liderados de puertas para adentro por el guitarrista y compositor Alfa Fernández, cuyas espectaculares cualidades para adaptar el rock and roll y el blues a un sonido fresco y vigoroso, cargado de letras maduras e inteligentes, quedó maravillosamente plasmado enLa danza de Araña (1997), seguramente el álbum más injustamente ignorado de la historia del rock nacional. Cuando el extrovertido vocalista Jordi Skywalker abandonó poco después la formación, ésta sólo aguantó unida un par de años más antes de que el guitarra Rubén Pozo montase los poperos Pereza (¿a alguien le suena este grupo? Porque lo que es a mi… jejejejeje) y Alfa tratase de sobrevivir primero con los recordados Perros de paja y luego con Le Punk.
Para acabar el post no se me ocurre nada mejor que traer a la palestra a los mejores representantes del metal 90’s (sí, ya sé que prometí hablar de él, pero calma que pronto caerá… un día de éstos!!!) en España, pero centrándose ahora en las bandas más alternativas. Los indiscutibles reyes de esta parcela del rock patrio fueron sin duda Hamlet. Estos pioneros en nuestro país habían debutado en el 89 con un disco de sonido hard rockero americano, pero en el 93 se destaparon con el espectacular Sanatorio de muñecos, recio, afilado y contundente. A partir de aquí todo fue calidad en su música, con la experimentación y la constante búsqueda de nuevos sonidos por bandera. Revolución 12.111 fue tal vez su mejor momento, mediada la década, pero nunca han dejado de lanzar desafíos y su influencia en bandas posteriores es tan fundamental como sus propias composiciones (¿quién no recuerda aquel acojonante JF?).
Los también madrileño-vigués-andaluces Def con dos compartieron con Hamlet durante bastantes años los escenarios de todos los festivales que se les pusieron por delante, y eso que no tuvieron comparación posible con ningún otro grupo del momento. Liderados por el polifacético y prolífico Strawberry, estos auténticos terroristas musicales (con uno de los legados líricos más corrosivos, inteligentes y originales de nuestra historia) desarrollaron durante lo mejor de la década una carrera imparable que les llevó a enseñar por medio mundo su duro y agresivo rap metal, siempre dispuesto a tirar de la tecnología sin renunciar a una contundencia que hacía de lo9s gruesos riffs de guitarra su raíz musical. Alzheimer (1995) es su gran obra maestra, pero todos y cada uno de sus discos, entre 1993 y su primera despedida en el 2000 merecen un detenido repaso.
Ktulu es el tercero en discordia. Fueron los primeros y verdaderos émulos del metal industrial que Fear Factory y Ministry estaban haciendo allende el Atlántico. Curiosamente, su primer disco (de 1991) fue todo un espectacular ejercicio de thrash metal cantado en castellano, pero en el 94 se pasaron a la experimentación con máquinas y dejaron a todo el mundo acojonado con Orden genético, un pedazo de trabajo que fue superado por Creación (1997), su cumbre musical antes de la escisión que los dejó partidos por la mitad en el 98 y dio como resultado el nacimiento de Freak XXI, el cuarto grupo de esta terna de metaleros alternativos y una versión más electrónica si cabe de esa manera de entender el metal y la tecnología. Aunque estos cuantro nombres fueron los más importantes hubo muchos más metaleros que gustaban de experimentar: Orujo de brujas, Narco, Habeas corpus, Onassis’ Day o Koma.
Bueno, ya falta menos para el final; de momento quedaos con los vídeos: Serenade de Dover, Tierra de cerdos de El fantástico hombre bala, Miedo de M-Clan, Buenas noches rose del grupo de igual nombre (jejejejejejejeje), Jodido facha de Hamlet, Fin de siglo de Def con dos, una canción de la que no pude conseguir el nombre de Ktulu, Semihumanos de Freak XXI y la noche me domina de Sobrinus.
Hala, a disfrutarlos con salud!!!!








selenedenebulae dijo
Es un pelín tarde para mí, pero mañana escucho las canciones. Hay que ver qué post tan currado, como todos los tuyos.
Un beso, amigo.
26 Junio 2008 | 11:40 PM