Empezaré este post aprovechando que acabé el anterior hablando de Extremoduro y Platero y tú nombrando a tres bandas que, si bien no fueron influenciadas por sus postulados (lo suyo más bien era mezclar el rock urbano con el punk), sí que siguieron su estela transgresora y macarrilla hasta hacerse grandes por derecho propio: Reincidentes, Boikot y Porretas, cada una con su propia identidad, animando el cotarro y dando trabajo a las neuronas de sus fans. Los Reincidentes eran los punk rockers más corrosivos y contundentes de los tres, aunque su paso por una multinacional en el 97 les quitó algo de credibilidad entre sus fans más extremistas. Pero discazos como ¡Te lo dije! (1997) y el directo Algazara (que vendieron entre los dos más de setenta mil copias, todo un récord para una banda de su calado) sirvieron para callar bocas definitivamente. Por otro lado, Boikot (posiblemente la banda más concienciada políticamente de la década) alcanzó su momento de gloria con su trilogía dedicada al Che y a la hermandad hispanoamericana: No mirar, No escuchar y No callar (grabados en España, México y Argentina respectivamente) fueron todo un acontecimiento en la escena hispanoparlante. Para acabar, Porretas son el más claro ejemplo de cómo el trabajo constante y honrado puede rendir tanto o más que el talento; su rock callejero y sencillote les ha brindado una carrera larga y consistente, demostrando con discos como Última generación (1993) que lo suyo era tirón popular y lo demás tontería. Aunque si hablamos de tirón popular, no hubo banda que superara en esto a Manolo Kabezabolo, el cantautor punki más sui géneris que haya parido nuestra música, con su guitarra española electrificada y sus versiones a letra cambiada de temas tan pegadizos y terribles como aquél Véndemelo de Judas Priest.
Y si seguimos con la factoría callejera, no podemos dejar de lado a sus representantes más fiesteros: Ska-P, multitudinario grupo vallecano que puso el ska en la cabeza de mucha gente joven y cuyo arrollador éxito sobrepasó las lindes de su público más fiel para hacerles famosísimos a mediados de los noventa con El vals del obrero (el single Cannabis fue cantado hasta la saciedad por toda una generación). Aunque su doble actitud de denuncia social y de pertenencia a una multinacional fue siempre muy criticada por los sectores más radicales de la escena, lo cierto es que su mensaje contestatario y su música divertida y asequible llegó a mucha gente. Las disensiones internas les llevaron a decir adiós en el 2005, pero ya habían hecho historia.
Para presentar al siguiente grupo de éste post tengo antes que dejar constancia de la importancia de la escena vasca en ésta década, de donde salieron un montón de bandas de toda índole guitarrera con el nexo común de usar el euskera en sus composiciones: de los metaleros Su Ta Gar o E.H. Sukarra a los más eclécticos Lin Ton Taun, Negu Gorriak o Urtz. Pero una de las bandas más importantes de toda esta terna no utilizaba el euskera, aunque igualmente cosecharon un éxito tremendo, me refiero a Soziedad Alkohólika. Su maqueta Intoxicación etílika (1990) les hizo acreedores de los mayores elogios gracias a su rapidísimo y corrosivo thrashcore teñido de un inconfundible aroma anarcoide en sus letras. S.A (1991) sólo sirvió para recalcar su técnica depurada por un lado y su mala leche por otro, actitud ésta que les granjeó no pocos enemigos dentro del negocio. Pero su sinceridad y buen hacer sobre las tablas fueron su mejor garantía, actuando durante mucho tiempo por todo el territorio español. Con el tiempo, su estilo se suavizó un poco en discos como No intente hacer esto en casa (1997) pero sus grandes conciertos siempre mantuvieron el tipo.
Otras bandas que mantuvieron bien alto el nivel del thrash y el metal fueron Xudef Klas, Canker, Nopresion, Thrasfusion, Aspid o Pi LT.
Para acabar con el primer bloque sobre el rock patrio noventero, tengo que repasar el hard rock español de la época, porque este estilo también dio muy buenas bandas del calibre de Crazy Cabuxa (gallegos, como no podía ser de otra forma con ése nombre) o los pamploneses Sátira. Pero el verdadero gigante del género (y el más importante de toda la historia del rock cantado en castellano) fue, sin lugar a dudas, Héroes del silencio. Criticados y denostados hasta la saciedad en su momento por la gran mayoría de las gentes del rock patrio, los cuatro maños supieron ganarse las lentejas manteniendo su enorme talento e independencia musical a salvo de injerencias externas. Aunque su primer disco no es apto para el consumo de un amante del sonido guitarrero, sus tres siguientes obras dieron una lección de originalidad y creatividad a raudales, con el rock como bandera tocando diferentes palos: de la psicodelia a los sonidos góticos, dejando un legado muy influyente para posteriores generaciones. Avalancha fue su último disco, antes de separarse en el 96, dejando a miles de seguidores de todo el mundo con el corazón en un puño.
Tercer post monográfico terminado; ahora los vídeos de rigor: Vício de Reincidentes, No pasarán de Boikot, Barriobajero de Porretas, El aborto de la gallina de Manolo Kabezabolo, Cannabis de Ska - P, Piedra contra tijera de Sociedad Alcoholika y Avalancha de Héroes del Silencio.
¡Hala, a disfrutarlos con salud!