Monográficos: rock patrio en los 90 (II)
Bueno, a la faena pues. La mejor manera de empezar todo este lío rockero en España sólo puede ser rememorando a los grandísimos Barricada cuando, allá por el 91, eran los dioses del rock en España con su disco más famoso Porinstinto, cuyo single En blanco y negro es todavía un clásico imperecedero de nuestra música. Este disco, junto con el siguiente Balas blancas, desarrollaban un sonido muy elaborado y heterogéneo, rock urbano cañero y sin concesiones (por cierto, que Balas blancas también tuvo su canción mítica: Oveja negra). Y después de estos dos grandes discos, la nada: La araña (1995) e Insolencia (1996) no calaron ni la mitad que sus predecesores al intentar adaptarse la banda a un estilo más ágil y moderno; el grupo quedó sumido en una catarsis que duró hasta el 2000 (cuatro años que sus miembros aprovecharon para ir por su cuenta en aventurillas varias). En dicho año volvieron para una tercera etapa (a ver, que estos muchachotes ya llevaban rockeando desde los ochenta señores, la época 1991 – 2000 sería la segunda ¿ok?) que recuperó el vigor de antaño, lanzando un interesante Acción directa que les devolvería el favor de un público menor pero más entregado y el reconocimiento de todo el medio a su valor con el disco homenaje Un camino de piedras.
También Medina Azahara andaban durante los 90 un poco (mucho) ajenos a cualquier corriente ajena a su sonido, veteranos acostumbrados como han sido siempre a moverse por libre dentro del amplio panorama rockero patrio. Entre 1990 y 1995, asentando en sus respectivos puestos de guitarra y batería al fuera de serie Paco Ventura y a Manuel Reyes, los de Manuel Martínez mantuvieron un idilio con el público digno de elogio, auspiciado por el incondicional apoyo del sello madrileño Avispa y lanzando, entre otras, dos de sus obras más celebradas: Sin tiempo y Donde está la luz.
Otro grande entre los grandes (e incombustible donde los haya): Los Suaves, grupo con un gran peso también en la década de los noventa (en los ochenta ya eran un nombre de culto independiente), adquiriendo con los años un poso cada vez más personal y elaborado, creando grandes himnos de intachable factura instrumental y las mismas historias pesimistas y personales que causó fiebre entre el público rockero de por aquí. Maldita sea mi suerte (1991) fue su primer álbum con el grandioso Alberto Cereijo derrochando talento a la guitarra. Fue una época en la que dieron a luz a algunos de sus mejores discos (y de los mejores de la historia del rock español… ¿algo que objetar Edicionesvion? Jejejejeje): Malas noticias (1993), Santa compaña (1994) y San Francisco Express (1997) son su santísima trinidad de grabaciones históricas.
Y ya que con Los Suaves hemos tocado lo que se dio en llamar rock de autor (un estilo marcado por el énfasis dado por sus intérpretes al formato y significado de sus letras), voy a atreverme a nombrar al gigante de la época: Roberto Iniesta y sus Extremoduro. Con la única excepción de Héroes del silencio (tranquis, que ya hablaré de ellos en el siguiente post), Extremoduro fue la banda que más éxito cosechó durante la década de los noventa; algo sorprendente dado que Rober Iniesta no era precisamente el epítome de un relaciones públicas: socarrón, mal encarado y con una desfachatez rayando en lo grotesco. Él y su grupo se plantaron en 1989 con una bomba sónica llamada Rock transgresivo que dejó a todo el mundo con la boca abierta: a mitad de camino entre el rock urbano de Barricada, el punk rock desquiciado de unos Eskorbuto y un inclasificable tono poético – rural marca de la casa. El himno incontestable que trajo bajo el brazo este disco acojona: Jesucristo García. Y no hay más que decir.
Sus dos siguientes trabajos, Somos unos animales (1991) y Deltoya (1992) mejoraron al anterior trabajo en calidad compositiva y sónica, amén de que también cerraron una primera época de bendito “anonimato” antes de adoptar un estilo más acorde a la poesía urbana e iniciar su camino hacia las más altas cotas de reconocimiento con ¿Dónde están mis amigos? (1993), en una época en la que todavía los grupos sacaban un disco por año. Este cuarto trabajo hizo ver que algo especial pasaba en el grupo, extremo que se confirmó en el 1995 con el éxito arrollador de ésa paja mental – ejercicio de autocomplacencia que fue Pedrá. Una suite imposible de más de media hora que fue el mejor avance de Agila (1996), posiblemente uno de los discos más admirados de nuestro rock en toda su historia. La poesía hecha desde las entrañas y la desesperación se abría camino al gran público y toda una generación adolescente, jarta de amor y calimotxo, abrazó con entusiasmo la nueva fe encarnada en el single So payaso.
Tal vez ése seguimiento masivo fue demasiado para Robe, porque los dos años posteriores de apoteosis en directo (acompañado ya a tiempo completo por Iñaki Antón) le dejaron baldado, tratando de lidiar con su misantropía y sus variadas adicciones estupefacientes. Así que a partir del 98 fue delegando cada vez más en su nuevo escudero, el fiel Uoho, mientras él buscaba a su musa inspiradora.
Y hablando de Uoho, voy aprovechar para hablar de la banda que tenía montada al alimón con el bueno de Fito Cabrales y que también ocupa un lugar de privilegio en la historia rockera de nuestro país: Platero y tú. Los Platero fueron durante muchos años la alternativa del rock and roll de toda la vida al sonido contestatario de su tierra, con ese estilo sencillo, bluesero y con el único fin de divertirse y divertir, cosa que dejaron muy a las claras en el recomendable Hay poco rock and roll del 94 y aquella letra para el recuerdo: "somos los Platero pa’ lo bueno y pa’ lo malo, esto es rocanrol y no somos americanos". Su música contenía el legado de Leño y Burning y un cierto poso amargo del mejor blues, una mezcla que gustó a buena cantidad de público. Cuando su trayectoria se agotó en el 2000, Fito se lo montaría por su cuenta con sus Fitipaldis mientras que Uoho se reconvertía en afamado productor mientras trataba de rescatar a un Robe Iniesta harto de Extremoduro y de la música.
Hasta aquí el post; ahora, los vídeos: En blanco y negro de Barricada, Necesito respirar de Medina Azahara, Dolores se llamaba Lola de Los Suaves, So payaso de Extremoduro y Hay poco rock n’ roll de Platero y tu.
¡Hala, a disfrutarlos con salud!






selenedenebulae dijo
Hola amigo, estoy en horas bajas pero quería hacerte mi visita. Me encanta Platero y tú. Hay que ver cómo te curras todos los post.
Muchos besos.
16 Junio 2008 | 08:23 PM