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La Coctelera

Categoría: Disco recomendado

Disco recomendado: sin trajedia no hay gloria (Deftones - Diamond eyes)

Bueno, parece que cada vez tardo menos en postear.... jajajajajajajajajajajajajajajaja... aaaaaay, pero qué hijoputa que soy, joder..... Venga, me pongo a la faena que sino no acabo hoy.

Hoy os traigo uno de esos discos que a mi tanto me gustan, pero no sólo por lo musical (que también, qué coño), sino por lo que tienen de redentores de carreras musicales que estaban de capacaída (Viva la vida... de Coldplay o Dead Magnetic de Metallica son dos buenos ejemplos): el gran Diamond eyes de Deftones.

Vaya por delante que estos cuatro chicarrones de Sacramento (California) ya habían levantado un poco la cabeza con su anterior disco Saturday night wrist, aunque sin llegar a las cotas sublimes que se les suponen a grupos capaces de crear maravillas líricas y potentes como Change, de su obra maestra White Pony:

P.D: sí, dije CUATRO cuando debería haber dicho CINCO ¿verdad? Pues no, porque en noviembre del 2008 el bajista Chi Cheng sufrió un grave accidente de tráfico que lo dejó en coma (dejó los cuidados intensivos en mayo del 2009 pero todavía sigue en coma). Fue sustituido a finales de enero de 2009 por el bajista de Quicksand Sergio Vega y con él fue con quien grabaron Diamond eyes.

Por ello, la salida de este Diamond eyes es doblemente gratificante: por un lado, parece ser que la banda ha dejado de revolcarse en fangos pretéritos (su disco homólogo es de lo peor que podrían haber hecho: cincuenta y pico minutos recopilando los peores tics de su carrera en un disco del que sólo se salvan 3 temas); por otra, da gusto ver que no han perdido esa capacidad para mezclar lo aterciopelado con lo cortante de manera tan brillante, creando un disco sin apenas fisuras, compacto, variado, potente y evocador.

El título del post viene a cuento porque en un principio tenían pensado sacar otro disco distinto (tenía hasta título: Eros), con un enfoque distinto. Pero a raíz del accidente de su bajista y todo el carrousel de emociones que se debió desatar en el seno del grupo hizo que Deftones se lo pensara mejor y sacara un material más acorde con su estado anímico actual. Y vive Dios que les salió bien la jugada.

Para todos aquellos que sea la primera vez que oyen a Deftones, avisados quedan: no es fácil cogerle el gustillo a Diamond eyes. Pero una vez que dejas que la furia de Cmnd/ctrl y Rocket Skates te anime, ya habrás caído en sus garras. Temazos como Royal, 976-EVIL y Risk se te meterán tan dentro que no podrás sacártelas de la cabeza en meses. Y qué decir del tema que da nombre al disco: cuando compusieron Diamond eyes estaban tocados por la mano de Dios en persona, porque un estribillo como ése es imposible sacarlo sin ayuda divina.

Han sido 3 años de larga espera, rezando por la recuperación de uno de los grupos con más calidad del nu metal. Una recuperación que se intuía ya en Saturday night wrist y que ahora aparece completamente confirmada con esta joyita de cd titulada Diamond eyes. Si eres de los que aborrecían el nu metal ni se te ocurra acercarte con tus pecaminosas manos a este cd; en cambio, si fuiste uno de los iluminados por la luz de White Pony o si nunca los habías escuchado antes y buscas algo bueno, potente y emotivo no le des más vueltas: lánzate a por Diamond eyes.

Feliz regreso, Deftones!!!!!!!

Y ahora, los vídeos:

Diamond eyes

Rocket Skates

Royal

Hasta el próximo post, gente!!!!

Disco recomendado: Llora, hijo mío… es bueno para el alma (Tool - Aenima)

En el mundo de la música siempre ha habido grupos que han marcado un antes y un después en el devenir del mundillo, ya sea por el impacto que tuvieron sobre el público aunque en cuanto a técnica instrumental no fueran nada del otro jueves (el caso de Nirvana es el más claro) o por lo mucho que influyeron en músicos tanto de su misma época como posteriores aunque en cuanto a nivel de público no es que fueran muy conocidos (aquí entrarían los casos de Kyuss en el stoner, Helmet y Fugazi en el llamado post hardcore, etc.). Pero el caso que os traigo hoy es uno de los más curiosos del mundillo: un grupo que, practicando una amalgama de estilos cuasi imposible y creando un sonido duro y apabullante a la vez que asombroso e hipnotizador con un nivel técnico instrumental y vocal a la altura de los mejores músicos del mundo fue capaz de lograr una repercusión en el público tal que cada nuevo lanzamiento suyo cuenta las ventas por millones. Y sus conciertos por llenazos absolutos; os estoy hablando de los únicos e inimitables Tool. Raros como perro verde, manejando su carrera totalmente a la contra de lo que se supone que tienes que hacer si quieres tener éxito han conseguido algo que está al alcance de muy pocas bandas: ser fieles a sus principios y vivir (muy) holgadamente de su música, algo realmente difícil teniendo en cuenta que lo suyo son canciones que por lo general sobrepasan los seis minutos y que tienen como influencias más apreciables a Melvins, King Crimson, Pink Floyd, Led Zeppelin y hasta (¡cómo no!) Faith no more.

La historia de estos sonados empieza en el 1989, cuando los miembros fundadores de Tool se movían por Los Ángeles (California): Maynard James Keenan (voz) y Adam Jones (guitarra) a través de un amigo común, y cuando Keenan le enseñó a Adam una grabación que tenía con otro grupo el guitarra quedó tan impresionado que enseguida quiso montar un grupo con él; pero no tenían ni bajista ni batería, así que poco podrían hacer. El batería que se les incorporó era Danny Carey, vecino de Maynard. Aunque no coincidieron por vivir en el mismo edificio, sino por una pirueta del destino: se los presentó Tom Morello (guitarra de Rage against the machine), que había tocado con Jones en Electric Sheep y conocía tanto a Carey como al guitarra. La coña del asunto es que Carey se les unió en principio porque le daba lástima que nadie más se les presentara para el puesto (y eso que él ya estaba liado con más bandas: Green Jelly, Carole King y Pigmy Love Circus). Por último, un amigo de Jones les presentó a Paul D'amour, que pronto se unió a la banda como bajista. Ya tenemos a todos en el mogollón; ahora, a hacer historia se ha dicho.

Después de dar un par de conciertos fichan por Zoo Entertaiment y, ya en el 92, sacan su primer EP: Opiate (título inspirado en la frase de Karl Marx: "La religión es el opio del pueblo". Con su EP bajo el brazo empezaron a girar por todo EE.UU como teloneros de grupazos de la talla de Rollins band, Fishbone y Rage against the machine, aunque lo más destacado del asunto es el videoclip que acompañaba al EP: Hush. En el vídeo, aparecen los cuatro miembros de Tool desnudos con las bocas tapadas con cinta aislante y sus genitales con los carteles de "Parental advisory". Ya en este disco se puede entrever el gusto de la banda por las estructuras intrincadas y la temática oscura y opresiva. Como inspiración para el Ep, tanto letrística como instrumental, hay que decir que los miembros de Tool son seguidores convictos y confesos de la Lacrimología, una seudofilosofía inventada por ellos en la que promulgan que sólo a través del dolor físico y mental (y la descarga final de todo dolor: llorar) se puede llegar a un estado espiritual superior.

Por si nunca habéis visto el videoclip de Hush, aquí lo tenéis:

Tan solo un año después de sacar el EP publicaron su primer disco: Undertow (muchas de las canciones ya estaban acabadas cuando sacaron el ep), donde ya no se cortan a la hora de alargar los temas por encima de los 5 minutos y enriquecen las atmósferas opresivas y extrañas con mil y un riffs mil veces mejor elaborados que los del EP, consiguiendo un buen resultado comercial y una muy buena acogida de la crítica de medio mundo. Ya con éste disco tuvieron problemas con la censura y con su intolerancia a todo aquello que huela a religión opresiva (sobre todo la cienciología): el videoclip de su segundo single, Prison sex (realizado por el guitarra Jones, que antes había colaborado en los efectos especiales de Terminator 2), fue censurado por tratar de manera explícita tanto en el vídeo como en su letra el tema del abuso a menores; a la vez, se enteraron que el pabellón en el que iban a dar uno de sus conciertos en Hollywood (Garden Pavillion) pertenecía a la Iglesia de la Cienciología, cosa que los cabreó sobremanera. En señal de protesta, Maynard se pasó la mayor parte del concierto balando como una oveja a la cara de los presentes. Genio y figura el muchacho...

¿Que nunca habéis visto el video de Prison sex? Nada, nada, solucionado queda:

Tres años después de Undertow, con un cambio de bajista por el medio (Paul D'Amour abandonó amistosamente la banda y se incorporó Justin Chancellor) llegó el disco que consagró definitivamente a la banda y la colocaría para siempre en el Olimpo de los grandes: Aenima (1996). Pero lo dejaremos para el final, que para eso es el disco recomendado... sigamos con la historia, porque continúa.

Hubo que esperar cinco años para volver a disfrutar de Tool, pero la espera valió la pena: Lateralus(2001) continúa la senda que abrió Aenima y la multiplica por mil al mejorar notablemente la calidad de la producción y complicando la estructura de las canciones todavía más. Hay quien dice que Lateralus es un Aenima bien producido... pues ni tanto ni tan poco: cada disco tiene su personalidad propia, y si bien Lateralus tiene una producción mucho más pulida y adecuada, el disco ya no contaba con el plus de novedad que sí tenía Aenima. El single que sirvió de adelanto al disco fue la tremenda Schism:

Los compromisos de Maynard James Keenan con A perfect circle (banda de la que hablaré en el próximo post) dilataron otros cinco años el sucesor de Lateralus: 10.000 days (2006, título en honor a la madre de Maynard, que estuvo 27 años, los 10.000 días del título, paralizada en una silla de ruedas hasta su muerte). Este disco rompe la línea seguida por Aenima y Lateralus al prescindir de la unión temática y ser únicamente un conjunto de canciones que muestran la versatilidad del grupo: de canciones más "cortas" y directas a grupos temáticos de dos canciones, pasando por algún corte instrumental, pero todo ello sin conexión alguna entre sí. Como single se decidieron por Vicarious:

Bueno, como os dije que dejaría lo bueno para el final (y yo cumplo... o lo intento! Jejejejejejejeje) aquí os dejo recomendado ese pedazo de obra maestra que es Aenima (1996). Un disco que marcó un antes y un después tanto a nivel mundial (mira que salieron bandas en EE.UU copiando esos riffs característicos de Adam Jones... e incluso en España intentaron hacer algo parecido: ¿alguien se acuerda de Söber? Jejejeje) como a nivel de la banda, porque lo que lograron con ése disco fue una auténtica pasada: ampliaron sus miras, experimentaron con cacharritos mil (efectos de voz...) y enrevesaron todavía más las estructuras. Pero lo más trabajado del álbum es la manera magistral que encontraron de casar temática e instrumentalmente las canciones entre sí, creando un todo unitario e indivisible que te obliga a escuchar el disco entero y no solo canciones sueltas. Todo un tour de force para un grupo que solamente tenía un disco en el mercado. Impresionante.

Con este disco se consagraron definitivamente como banda de culto tanto por el disco como por el impresionante directo que acompañó al cd: todo el mundo salía de los shows sin respiración al comprobar la calidad instrumental de la banda y la sobrecogedora escenografía que montaban para tocar en directo:

Como podéis ver por los vídeos no es muy fácil deciros cual de los discos de Tool sería el mejor para empezar a escucharlos, o cual os recomendaría encarecidamente que escucharais; pero si tenemos en cuenta también el impacto en el mundo de la música y la influencia en músicos posteriores (y qué coño... contemporáneos también) Aenima es la respuesta lógica. Pero sabed que, decidáis por el que os decidáis no os vais a arrepentir. Palabra.

Bueno gente, ahora os dejo con los vídeos del Aenima y os emplazo al próximo post, que os traerá el otro proyecto del vocalista Maynard James Keenan, A perfect circle. Los vídeos son: Stinkfist, Aenema y Eulogy.

Un saludo a todos!!!!

Disco recomendado: el ruiseñor andrógino (Antony and the Johnsons – I’m a bird now)

¡¡¡Hola a tod@s!!! Como lo prometido es deuda aquí os traigo el primero de los discos recomendados que vana ir cayendo a lo largo de todo este mes: I'm a bird now de Antony and the Johnsons. Es normal que empiece por él, ya que es, con diferencia, el disco que más he demorado en postear de todos los que os he ido trayendo por aquí, y la verdad es que ya me tardaba el traeros a Antony, asín que aquí lo tenéis.

Antony and the Johnsons es una banda procedente de Nueva York donde la voz cantante (nunca mejor dicho) la lleva el vocalista y pianista Antony Hegarty. Completan el grupo Julia Kent (violonchelo), Todd Cohen (batería), Jeff Langston (bajo), Joan Wasser (violín, voz y percusión), Maxim Moston (violín) y Rob Moose (guitarra y violín). Hay que aclarar que, aunque la banda sea oriunda de Nueva York Antony es inglés pues nació en Chichester (una región de West Sussex en el Reino Unido) en 1971. Luego la familia Hegarty se trasladó a Amsterdam y de ahí a San José (en California). A modo de curiosidad, el primer nombre de la banda fue Black Lips Performance Club.

El primer trabajo de la banda (homónimo, 1998) vio la luz después de que su maqueta acabara en las manos del componente de Current 93 David Tibet y decidiera ficharlos para su compañía discográfica Durtro. Aunque el pelotazo no llegó, con este disco atrajeron ya a un buen número de fans y de críticos que veían en ellos un soplo de aire fresco dentro del pop (aunque ellos ya eran de aquella mucho más que un grupo popero, habida cuenta de su dominio instrumental y la profundidad de la temática de sus letras). Su nombre empezaría a tener más peso en el mundo musical cuando sacaron su ep I fell in love with a dead boy (2001), pues el disquito de marras llegó a las manos de Lou Reed, que no paró hasta conseguir que Antony colaborara con él en su disco de 2003 The Raven. En el siguiente ep de los neoyorkinos (The lake, 2003), Lou Reed le devolvió la gentileza a Antony colaborando en una de las canciones del disco. Ya estaban empezando a despuntar, pero el verdadero pelotazo no lo darían hasta el 2005, con el cedé que os traigo hoy.

Fue en ése año que publicaron su segundo disco de estudio, I'm a bird now, y petaron el panorama musical inglés. La crítica encumbró el disco y consiguieron llegar al 5º puesto en la lista de los más vendidos en el Reino Unido. Este éxito se debió, en parte, a las colaboraciones de artistas de renombre como Rufus Wainwright, Devendra Banhart y Lou Reed (se ve que le cogió gustillo a tocar con Antony). Pero la colaboración más llamativa es la de Boy George, con el que interpreta a dúo el tema You are my sister: desde joven, Antony fue fan del synth pop de los 80, sobre todo de Marc Almond (vocalista de Soft Cell) y de Boy George. El que el bueno de Boy George aceptara colaborar en el disco tuvo que ser todo un sueño hecho realidad para Antony.

Para más inri, fueron galardonados con el Mercury Music Prize ése mismo año, lo cual ayudó a consolidar la fama de la banda en Inglaterra y a catapultarla a un nuevo nivel de popularidad a nivel internacional. Como detalle gracioso, el premio fue bastante polémico dado que Kaiser Chiefs, que también optaban al galardón, declararon que Antony no debía haber recibido el premio ya que pasó la mayor parte de su vida en EE.UU. Está claro que el que no llora no mama, pero para lo que les sirvió a los Chiefs ésos...

Polémicas aparte, os diré que de los tres discos que han sacado éste es el que más me ha llegado y el que os recomiendo encarecidamente que oigáis si es lo primero que vais a probar del grupo. Todo el disco es una orgía de lirismo que te arrolla desde la primera canción (poned Hope there's someone de traca y entenderéis de lo que hablo), una verdadera obra maestra que demuestra que se puede hacer buen pop desde el clasicismo instrumental y la excelencia interpretativa (la banda demuestra un gusto exquisito a la hora de interpretar los temas, no se extralimitan ni recargan los temas con artificios baratos). Desde luego, Antony supo rodearse de gente muy competente de gusto exquisito y sentido del lirismo, interpretando una música muy emparentada con el jazz y el soul más intimista

Pero lo que de verdad le da personalidad al proyecto es Antony y su voz. Es cierto que es un muy buen pianista, pero a la hora de la verdad lo que verdaderamente emociona es su increíble voz. Con maneras y un estilo muy parecido al de grandes vocalistas como Nina Simone o Aaron Neville (de los Neville Brothers) su voz es de las que no dejan indiferente a nadie: o te gusta sin remisión o la odias hasta el fin de tus días; en el caso de que te pique la curiosidad al oírlo por primera vez estás perdido, ya que una vez que te envuelve con su voz no te la podrás quitar de la cabeza, te desarma por completo y llega hasta tu alma para quedarse con ella en el proceso.

Además, lo novedoso de su propuesta (ya desde su primera maqueta) es su obsesión por tratar temas que abordan aspectos de la vida transexual (en este disco hay varios ejemplos, como My lady story o For today I'm a boy, donde un niño sueña con el día en que se haga mayor para poder convertirse en una mujer) ya que él mismo se considera como tal.

Pues lo dicho: si no tenéis todavía este disco, o no conocéis nada de esta banda (por lo visto muchos de vosotros ya lo seguíais de antes) haceros primero con éste disco y disfrutad de todo lo que Antony Hegarty os ofrece con su portentosa voz.

Ahora, los vídeos: Hope there's someone, My lady story, You are my sister y For today I'm a boy

¡¡¡¡Hala, a disfrutar los vídeos con salud!!!!


Disco recomendado: el desierto en todo su esplendor (Queens of the stone age - Songs for the deaf)

¡Señoras y señores, todos firmes! Hoy os traigo al que posiblemente sea el guitarrista más personal, imaginativo y talentoso que ha parido la década de los noventa (con permiso de Tom Morello de Rage against the machine y Jerry Cantrell de Alice in chains): Joshua Homme, antiguo guitarra de los difuntos Kyuss y creador de tres de los proyectos rockeros más interesantes del panorama musical actual: Eagles of dead metal, Desert Sessions y Queens of the Stone age. Como ya os hablé de las sesiones desérticas (y creo que Aína ya os contó algo también sobre el tema, aparte de hablaros de Eagles of dead metal) os traigo el que a buen seguro es (con diferencia) el mejor trabajo del mastodonte pelirrojo hasta la fecha con sus Queens of...: Songs for the deaf.

Todo comenzó con un final, pues al morir Kyuss, todos sus componentes se esparcieron a los cuatro vientos a buscarse la vida por su cuenta: el batería Brant Bjork siguió con sus colegas de Fu Manchu y montó una banda propia; Nick Oliveri (bajista), después de acabar la grabación de Blues for the red sun se juntó con los Dwarves a repartir buen punk rock descerebrado y guarro; John García (vocalista) formó primero Slo burn para luego desmontarlo e intentarlo de nuevo en Unida, aunque tampoco acabó cuajando (por último acabó montando Hermano, banda con la que parece que por fin saca la cabeza); por último, Josh Homme (guitarra) se fue a tocar con los míticos Screaming' trees de Mark Lanegan.

Fue estando en Seattle (los Screamin' son de allí) cuando se puso en contacto con el batería de los difuntos Soundgarden Matt Cameron para grabar unos temillas al margen del grupo de Lanegan bajo el nombre de Gamma ray, aunque luego en la grabación definitiva de los temas estaría el batería Alfredo Hernández (el último batería que tuvo Kyuss antes de separarse). Lo que pasó fue que Homme se enteró de que un grupo de heavy alemán ya se había cogido el nombre de Gamma ray hacía mucho, así que cuando tuvo que cambiarlo se acordó de una broma que les soltó Chris Goss (¿quién se acuerda del post dedicado a Masters of reality?) mientras estaban grabando uno de los discos de Kyuss: "Tíos, sonáis como las reinas de la edad de piedra". Le gustó la frase y al final el nuevo grupo se quedó con el nombre de Queens of the Stone age.

Tras sacar un muy buen primer disco (homónimo) con todo el material que había preparado con Cameron y Hernández (aunque un poco lastrado por la herencia de Kyuss, pues tanto el sonido como las canciones recordaban en demasía a la difunta banda) y cosechar buenas críticas, para su siguiente obra contó con varios músicos de renombre, entre ellos Rob Halford (vocaliste de Judas Priest). Pero los dos nombres que sobresalen de la lista de músicos que participó en el 2º disco (titulado Rated R) sobresalen dos: Mark Lanegan (que colabora a la voz en In the fade) y Nick Oliveri, antiguo bajista de Kyuss que pasa a ser miembro de pleno derecho del proyecto. Este Rated R obtiene unas críticas inmejorables tanto de público como de crítica y presenta a unos Qotsa (abreviemos, plis) con muchos más matices, mucho más experimental que su homónimo predecesor aunque también con mucho más potencial comercial.

Luego vendría, en 2002, el disco que recomiendo encarecidamente que consigáis (si es que no lo tenéis ya): Songs for the deaf, sin ningún género de dudas el mejor trabajo de toda la carrera de Qotsa. Todo un señor disco donde lo mejor del stoner de la época Kyuss (A song for the deaf) convive sin problemas con el punk desquiciado y desquiciante (Six shooter) y el rock más añejo (Gonna leave you). Toda una lección de cómo hacer un disco de calidad contrastada y que al mismo tiempo se pueda vender tan bien como la Coca-cola, además presentando distintas tonalidades en el Cd, evitando así el encasillamiento y el sopor: desde el buen rollo de No one knows al punk bestia de Six shooter, sin olvidar los ambientes más oscuros y cavernosos (típicamente stoner) de A song for the deaf (Dios en persona tocó a Homme cuando la compuso), nunca te aburrirás escuchando éste viaje guiado al desierto. Puede ser que el hecho de que la organización de los volúmenes 8 y 9 de las Desert Sessions con la ayuda de Mark Lanegan influyera sobremanera en el sonido de éste Songs for the deaf (de hecho You think I ain't... apareció por primera vez en ésos volúmenes, coescrita con Mario Lalli de Fatso Jetson) ya que es la primera vez que Qotsa toca tantos palos rockeros a la vez (aunque sin perder su personalidad stoner), pero desde luego si influyó fue para bien.

Tanta calidad en un solo Cd sólo se puede explicar viendo los componentes de Qotsa implicados en la obra: Josh Homme, Nick Oliveri (ambos miembro fijos del grupo, por lo menos hasta que Homme echó a Oliveri), Mark Lanegan a la guitarra y voz en algunos temas (casi se podría decir que es un "miembro oficial no reconocido" del grupo de tanto que colabora con Qotsa) y... Dave Grohl. Pues sí, Homme fue capaz de sentar a la batería al aporreabombos de Nirvana en la grabación de un disco después de casi 10 años sin verlo en ése instrumento (toca la guitarra y canta en Foo Fighters). Con Grohl en la batería, los Queens obtienen una base rítmica (junto con el infalible Oliveri) que ya quisieran muchos grupos para sí (lástima que no se volviera a repetir la formación).

Después de Songs... y de echar a Oliveri del grupo por no saber comportarse como Dios manda en directo publicó en 2005 Lullabies to paralize (mucho más oscuro, experimental y de difícil digestión que Songs for the deaf) y en 2007 Era vulgaris, con Chris Goss otra vez en la producción (desde su debut homónimo no los había vuelto a producir). Sobra decir que todos ellos son discos muy recomendables, pero la verdadera joya de la corona es Songs.

Bueno, pues después de haberos dado la barrila durante todo el post con las bondades del disco, toca ahora corroborarlo con música: No one knows, Go with the flow, First it giveth y A song for the deaf.

Ala, a disfrutarlas con salud!!!!!!

Disco recomendado: el jazz de la plebe (Dave Matthews Band – Everyday)

¡Yepa, no me echéis a los leones todavía! ¡Que el título tiene explicación, que no estoy faltando a nadie! (Todavía, vosotros dadme tiempo… jejejejejejeje).

Lo del título es un homenaje a un colega mío que no soporta a Fun lovin’ criminals y al grupo del que os voy a hablar hoy: Dave Matthews Band. Y no los soporta porque cree que tanto el funky – jazz hiphopero de los FLC como el rock alternativo jazzístico de DMB no aportan nada al jazz y que todo aquél que le guste cualquiera de los dos grupos no tiene ni idea de lo que es jazz auténtico. Les acusa de ganarse a la gente vendiéndose como grupos innovadores dentro del jazz cuando (según él) no tienen ni idea de tocar. Las discusiones con este personaje (compañero de clase en realidad) son de lo más coñazo, la verdad, pero me dieron pie a ver a FLC y, sobre todo, a DMB de una manera peculiar. Antes los veía como unos cachondos mentales a los que no les temblaba el pulso a la hora de trastear con mil y un estilos, pero desde que conocí a este “gurú” y protector del honor del jazz los veo de una forma distinta: son una especie de “traductores” musicales, encargados de traer algo diferente del “chunda chunda”, el pop-rock, el hip hop malote y el reggaetón a la gente “corriente” que no tiene ni idea de música. A Lope de Vega le gustaba mucho más escribir teatro para la plebe que obras literarias que solo reconocieran cuatro literatos cultos, pero en sus obras teatrales había mucho de literatura erudita; FLC y DMB prefieren hacer música para la gente “normal” que para los eruditos musicales, pero lo hacen desde estilos que requieren una gran técnica y un gran gusto (tales como el jazz en este caso). Y en eso radica su grandeza.

Pero no me alargo más, vamos a ver qué traigo hoy sobre DMB, que después de tanto tiempo sin pasarme por aquí más me vale dejarme de rollos e ir al lío.
Esta banda estadounidense de jazz rock, de rock alternativo jazzístico o como puñetas quieran denominarse ellos nació en Charlottesville (en el estado de Virginia para más señas) de la mano de Dave John Matthews cuando conoció en el bar en el que trabajaba como camarero al abogado Ross Hoffman. Resultó que este abogado también era dueño de un estudio de grabación y convenció a Dave para que grabara una demo con él. Después de grabar cuatro canciones con Hoffman (Recently, The song that Jane likes, I’l back you up y The best of what’s around) se puso en contacto con LeRoi Moore y Carter Beauford, ambos músicos de jazz, para grabar con ellos otra maqueta y formar un proyecto un poco más serio. Proyecto al que se uniría posteriormente el bajista Stefan Lessard, al que luego se uniría Boyd Tinsley. La demo que grabaron todos juntos y que contenía las cuatro cancioncillas de marras acabó saliendo en 1991, y fue el detonante para que decidieran proseguir con el proyecto de manera seria y continuada.

Si ya desde su primer disco oficial (Under the table an dreaming de 1994) gozaron de una gran acogida de crítica y público en EE.UU, no pasaría lo mismo en el mercado internacional. Esto se debió a que dedicaron más tiempo a estar de gira por toda América del norte (y Canadá) que a publicitar sus discos en el extranjero, granjeándose una gran reputación de grupo de directo en su país sólo comparable a la de unos Pearl Jam, por poner un ejemplo. Grandes discos como Crash (1996) y Before this crowed streets (1998) pasaron totalmente inadvertidos mas allá de las fronteras estadounidenses, y es raro teniendo en cuenta el tremendo potencial comercial que poseían (canciones como Stay del Before… o So much to say del Crash así lo atestiguan). Pero esta situación cambiaría en breve, y su confirmación internacional llegaría en el 2001 con Everyday. Concebido como un nuevo giro en su carrera, el enfoque mucho más popero y accesible dio sus frutos en forma de éxito internacional a lo grande; éxito arropado por tres pedazo de singles como eran I did it, Everyday y The space between que ayudaron al reconocimiento masivo del público (del reconocimiento de la crítica ya disfrutaban desde su primer disco). Tras Everyday, vinieron dos discos más (Busted stuff en 2002 y Stand up en el 2005, amén de una grabación alternativa al disco Everyday con nuevas canciones y un sonido diferente para las ya conocidas llamada The Lilywhite sessions aparecida en 2001) y otro bajón en la popularidad internacional debido a su vuelta a las raíces: más jazz y más girar en directo por EE.UU. Las últimas noticia que tengo de ellos son la desgraciada muerte del miembro fundador LeRoi Moore en el 2008 y la intención de sacar nuevo disco en abril de este año.

Si he tardado tanto en postear sobre esta banda fue por dos motivos: 1) sí, es verdad que soy un vago de mierda!; y 2) porque cualquiera de sus discos podría ser altamente recomendable te guste la música que te guste. Si he elegido Everyday fue porque es su disco más accesible a la par que impecable en lo instrumental, con canciones de esas que se te pegan y no se te van de la cabeza en meses las jodías. Sí es verdad que es el más popero y comercial de su discografía, pero eso no quita que el feeling de la banda siga intacto y que sus raíces de banda de jazz estén presentes (hecho que quedó demostrado en las actuaciones en directo cuando promocionaban Everyday).

Este disco fue criticado, sobre todo, por la inclusión de guitarras electricas en las canciones. Y aunque es verdad que si ya habías escuchado a DMB antes este hecho descoloca bastante. Pero hay que admitir que su inclusión quedó muy bien, y dota al disco de una energía que no le viene nada mal y que está totalmente justificada. Concesiones al vulgo sí, pero no a cualquier precio.

Bueno, pues recomendado queda el disco de marras; ahora, los vídeos: I did it, The space between y Everyday.

¡Que los disfrutéis con salud!

Disco recomendado: ¡Chanquete ha muertoooo! (Mamá Ladilla - Requesound)

Bueno, pues aquí están los rockeros más locos, irreverentes, malhablados y desquiciados de nuestro país: Mamá Ladilla. Empecemos pues a ver qué es lo que se esconde detrás de tan curioso nombre. Los tres componentes de tan singular proyecto (Juan Abarca a la voz, Llors Merino al bajo y Ferro a la batería) decidieron un día montar un grupo en el que poder dar rienda suelta a toda su imaginería guarra y obscena, usando como vehículo sus influencias musicales. Y al loro porque la lista es de las que asusta por variada y ecléctica (La Polla Rekords, Ilegales, Siniestro total, Metallica, Eskorbuto, Dead Kennedys, Toy Dolls, Pink Floyd, The who y The Beatles, entre muchas otras bandas). Con mimbres como ésos no podía salir nada normal, como al final resultó ser. En su primer concierto en noviembre del 94 (en la sala Siroco de Madrid) el responsable del sonido grabó el directo en un casette sin mezcla posterior y sin editar, con lo que su primer “disco” (maqueta más bien), llamado Directamente a la basura, tuvo que darse a conocer por el método boca – oreja y el de “voy a repartir copias entre mis colegas para que luego se la rule a los suyos” (el único método que tenían de aquella los grupos noveles para darse a conocer, vamos). Lo que pasó fue que la respuesta de la gente fue tan entusiasta que llenaban las salas a las que iban a tocar sin dificultad alguna, aumentando su popularidad hasta límites insospechados. Tanto fue así que sólo tardaron 2 años en conseguir que una discográfica se interesase por ellos. A partir de ahí, su carrera sufrió algún vaivén que otro, pero siempre aguantaron el tipo como unos auténticos campeones (de hecho sacaron siete discos más: Arzobispofobia en el 96; Naces, creces, te jodes y mueres en el 98; Requesound en el 99, Power de mi en el 2001; Analfabada en el 2002; Una reedición con extras de su maqueta en el 2004 y Autorretrete en el 2005), siempre se han mantenido bien presentes en el “jandergraun” español y son considerados uno de esos grupos que hay que respetar en sus actuaciones en directo. Otra cosa fue su relación con la prensa especializada, porque aquí sí que hubo miga gorda. Las reacciones de los críticos ante su música no podían ser más viscerales: o alaban su capacidad instrumental y su imaginación sin medida o los tachan de payasos que no sabían ni tocar una pandereta. Ante tamaña respuesta a su música por parte de los críticos, y en respuesta a varias críticas destructivas a más no poder montan un tema-pataleta llamado Gilipollas. Varios críticos se dan por aludidos y dejan de nombrar al grupo y de analizar sus discos, cosa que, como bien pudieron comprobar los de Mamá Ladilla, nunca es buena (qué razón tiene el dicho ése que dice: “que hablen de mí, aunque sea mal”). Y por supuesto, están en la división de honor de los grupos con mejores directos. Es en el directo donde se pone a prueba de verdad un grupo, y estos fieras son de los que hacen mover a todo el mundo con un espectáculo que hace que las canciones ganen en contundencia y frescura. Es imposible no implicarse en el show una vez empiezan a tocar, conocen muy bien el oficio y se nota que disfrutan tocando. Son de los que se divierten y divierten en el show. Como en sus ocho discos (más las buenísimas versiones del Brown single y del Brown álbum) siempre te vas a encontrar canciones que te hagan reír de lo lindo, voy a recomendaros el que, para mí, es su disco más redondo (aunque seguido muy de cerca por Naces, creces, te jodes y mueres): Requesound, del 99. No lo escojo sólo por el hecho de que sus canciones sean más graciosas que las de cualquier disco suyo, pero el caso es que nunca les volvió a salir un disco tan perfecto como éste. Sólo aquí encontraréis la unión ideal entre sus letras más ácidas, psicodélicas y soeces junto con unas melodías magníficas y unas estructuras tan pegadizas y potentes que meten miedo de lo buenas que son. No sé cómo pudo haber críticos que fueran capaces de decir que estos tres músicos no tenían ni puta idea de tocar, porque su calidad está fuera de toda duda nada más escuchas los primeros acordes de cualquiera de sus canciones. Su capacidad para componer riffs y mezclarlos de manera tan psicodélica (algunos cambios de ritmo sorprenden de difíciles y logrados que son) los convierte en una especie de System of a down españoles con menos conciencia social y mucha más mala baba. Poned de traca Mi nave mix o Atente a tu tonta tarea y sabréis de lo que estoy hablando, palabra. En su música cabe casi de todo: punk, rock, metal, pasodoble... todo ello interpretado únicamente con guitarra, bajo y batería. Y lo mejor de todo es que consiguen una contundencia en su sonido que hace que tengas que comprobar en directo que sólo son tres notas tocando, porque parece que fueran veinte. Esto en el plano instrumental, porque en el letrístico lo suyo no es la floritura o la profundidad temática: lo suyo es meter caña a saco, sin contemplaciones. Da igual de lo que hablen, ya sea de la iglesia, la legalización de la marihuana, el mundo de los músicos, la incultura general, el rey o la masturbación, siempre le sacan punta a todo con un vocabulario nada fino. Pero es justo ésa la gracia de este grupo: letras de coña, a veces casi infantiles arropadas por un virtuosismo instrumental pocas veces visto en este país dentro del rock estatal (dentro del heavy ya sabemos que hay auténticos fieras). Pues eso, recomendado queda esta pequeña joya, todo un discazo tanto a nivel letrístico como a nivel instrumental que bien merece una oída detenida para sacarle todo su jugo, porque aunque lo primero que destaque sean sus letras coñeras, a poco que os paréis descubriréis lo buenos que son estos tíos. Pero como es preferible que comprobéis vosotros mismos la calidad de esta gente a que yo os esté dando la chapa por los siglos de los siglos amén, así que aquí sus dejo con los vídeos pa que los degustéis y opinéis libremente. Os dejo tres vídeos del disco Requesound y dos regalitos en forma de canciones suyas míticas a más no poder (soy así de enrollao.. jejejejejeje): Mi nave mix (ojo al tema que dura ocho minutos y pico, pero merece la pena verlo entero); Atente a tu tonta tarea; La intro de Mi nave mix y Obcequeitor; Chanquete ha muerto (himno ladilloso por excelencia) e Hijoputa. Que los disfrutéis con salud!!!!!

Disco recomendado: Vacazul. La mejor leche, la más despreciada (Vacazu - Vienen tiempos)


Este tipo de cosas no las entiendo, he de reconocerlo.Es bien sabido que ahora mismo hay bandas que triunfan en España con un rock "light", repetitivo y nada valiente (léase Fito "bajada de pantalones" y Fitipaldis, por poner un ejemplo) gracias a las prácticas casi nazis que ponen en marcha las discográficas y algunas cadenas de radio para poder sacar tajada (Los 40 y Europa FM, por si alguien se lo pregunta...). También es sabido que la gran parte de esas bandas no es que posean mucha calidad (bueno, esta vez Fito se salva, pero es que el haber formado parte de Platero y tú ya es garantía de dedicación y trabajo bien hecho), pero sí que hay algunas que sí son dignas de respeto y admiración (M-Clan es un buen ejemplo de ésto), ya que aún suavizándose y simplificando estructuras para acercarse al gran público siempre tienen ese "toque", ese "algo" que hacen que mantengan su dignidad aún a sabiendas de que no expresan toda su creatividad por culpa del vil metal.
Pero hay cosas en esta vida que no tienen explicación. Y Vacazul es una de ellas.

Estos cuatro madrileños empezaron en el 95 como empiezan todos los grupos: sacando maqueta y tocando en cuanto garito, sala de conciertos y antro infernal pudieran. Poco a poco, año a año, se fueron haciendo un sitio entre la escena underground nacional a golpe de directos y discazos a cada cual más bueno (La vacazul del 95, Pelo de perro del 98 y Radio tangente del 2000), llamando la atención de varias discográficas. Incluso grabaron su último disco hasta la fecha (el que os traigo hoy) Vienen tiempos con Alejo Stivel, productor gurú en esto de producir discos de éxito de ventas. Pero ni por ésas.
Disco del año en Rolling Stone, Mondosonoro... el vídeoclip de Vuelo, su primer single, se ve en los 40tv y la MTV España.... pero el grupo no acabó de dar el pelotazo. Nunca pasaron de ser un grupo de culto entre los entendidos musicales de este país. Y a eso es a lo que me refiero: Vienen tiempos era un discazo como la copa de un pino que por encima tenía un potencial comercial increíble. Tiene ese punto justo de rock añejo y cañero (con unas gotas de stoner... ¿tendrá que ver el shock que supuso en la comunidad rockera el Songs for the deaf de Queens of the stone age? jejejejejejejeje) que nos gusta a los que disfrutamos con un rock respetuoso con el pasado. Pero, a la vez, también tiene ese puntito pop que tanta salida comercial tiene y tan bien le queda (la mano del bueno de Alejo Stivel se nota). Suenan rockeros y poperos al mismo tiempo y el conjunto no rechina. ¿Qué mas se le puede pedir?
La canción que puse en el post de avance (y que vuelvo a poner aquí por si alguien se la perdió), Vuelo, es una buena muestra de lo que os podéis encontrar: ritmos pegadizos, guitarras vigorosas y coros poperos a más no poder en una fusión acertada. Nada desentona ni chirría, suena potente cuando debe y refrescante cuando hay que bajar revoluciones para descansar un rato. Tiene también sus momentos de calma, como en Tu, balada donde la guitarra acústica hace que se te pongan los pelos como escarpias.
La voz de Jairo es algo especial: tiene un toque gamberro y socarrón que queda muy bien en los pasajes rockeros, pero es que cuando hay que ponerse popero no lo hace nada, nada mal!
Es una pena que no tengan un reconocimiento a la altura de unos M-Clan, por ejemplo, porque desde luego es un grupo que tranquilamente se come al 90% de bandas supuestamente rockeras (léase Pig noise, El canto del loco, Melocos.... buf, me dan arcadas hasta el escribir sus nombres!) tanto en estudio como en directo.
En fin, después de este pequeño y humilde homenaje a la Vacazul, ahí sus dejo un par de vídeos para que veais qué tal lo hacen: Vuelo, Chico listo y Vienen tiempos.
Un saludo y a disfrutar del finde con salud!!!

Disco recomendado: La palabra más sensual para el grupo más inspirado (Elbow - The seldom seen kid)


Bueno, bueno, bueno!!!! Por fin me decido a publicar un post en condiciones sobre un disco. Y aunque he de reconocer que ha pasado una barbaridad de tiempo desde que conseguí bajarlo de la mula, en mi defensa tengo que decir que, como no soy ningún redactor de ninguna revista de música no tengo por qué darme prisa y hacer un análisis apresurado y, posiblemente, erróneo del cd que traigo hoy. Es más, ésta es una obra que, al igual que pasa con los grandes discos, gana con cada escucha. Pero no adelantemos nada, empecemos por el principio.
¿De dónde salieron estos Elbow? ¿Y eso de la palabra más sensual, a qué viene?
Bueno, por partes: lo de la palabra más sensual viene a que el grupo se llaman así en honor a una parrafada de uno de los protagonistas de la serie de la BBC The singing detective, donde dice que elbow (codo) es la palabra más sensual del lenguaje inglés, no por lo que significa, sino por cómo te sientes al decirla. Aclarado esto, sigo.
Estos cinco muchachotes ingleses, de Great Manchester para más señas, no son unos novatos precisamente. Llevan 7 años peleando por un sitio en la siempre difícil escena inglesa, apenas consiguiendo alabanzas mil entre la crítica especializada inglesa (muy dada a exagerar la valía real de los grupos que deciden encumbrar, todo sea dicho) e infravalorados por la prensa foránea (sobre todo por la española, donde siempre les colgaron el sanbenito de ser una mera copia de Coldplay, algo que puede que fuera cierto a medias en su primer disco pero que con el tiempo se vio que no era del todo cierto, ya lo explicaré).
Es verdad que su primer disco (Asleep in the back, 2001) buscaba demasiado conseguir el mismo tono intimista y lírico del Parachutes de Coldplay, pero con el paso del tiempo sus obras posteriores (Cast of thousands de 2003 y Leaders of the free world de 2005) fuero demostrando que Elbow no iban del mismo palo que Coldplay: a ellos no les importaba arriesgarse jugando con varias tonalidades emocionales en un mismo disco. Aunque la voz de Guy Garvey (a la que se le nota cierto tufillo a Peter Gabriel) no da mucho pie a variar el registro emotivo, la banda siempre ha intentado ofrecer variedad donde Coldplay sólo ofrece cansancio y fórmulas casi agotadas (exceptuando su último disco Viva la vida...).
Pero lo del disco que os traigo hoy es de órdago. Por una vez la prensa inglesa no se le ha ido la olla al endiosar el disco: es muy, muy, muy bueno, aunque con matices. Este año, sin ir más lejos, han conseguido el premio Mercury al mejor disco británico o irlandés del año (el Grammy inglés, aunque con algo más de prestigio y credibilidad) imponiéndose al In rainbows de Radiohead (y mira que el In rainbows es bueno de coj(suprimido por taco).... es muy bueno)
En toda su discografía hay una constante: el ambiente melancólico, lírico y sentimental está siempre presente para lo bueno y para lo malo. Con para lo malo me refiero a su primer disco, donde empieza de manera soberbia para acabar aburriendo a las ovejas; para lo bueno viene a que en The Seldom seen kid esta melancolía convive en armonía con pasajes fiestero-taberneros (Grounds for divorce se sale) o canciones que casi parecen una broma pero que demuestran una gran cultura musical (An audience with the pope). Aunque la gran joya de la corona, la canción que demuestra lo grandes que son estos tíos y lo incompresible de la actitud crítica española con ellos es The loneliness of a tower crane driver: empieza suave y ambiental para luego, en un crescendo de los que hacen época, acabar con una orgía instrumental comandada por un Guy Garvey en estado de gracia.
Lo único malo que se le puede ver al disco es que a veces peque de indefinición en algunas canciones, como que pivota entre géneros y ambientes sin un discurso claro, lo que puede provocar cierta sensación de "descoloque". Pero aún con esas, todo el disco es recomendable 100%.
Lo de la voz es harina de otro costal: aquí he oído de todo, desde gente que lo odia y aborrece a partes iguales a personajes entusiastas que lo promulgan como la mejor voz de este siglo (Buffffff!!!! viendo cosas así me pregunto cómo no está provado científicamente que el entusiasmo exagerado es digno de internamiento psiquiátrico). En mi humilde opinión creo que, desde luego, el amigo Garvey tiene una voz muy personal. Que sólo en el terreno melancólico es donde verdaderamente brilla es algo que tampoco es tan malo. Es lo suyo y en ese terreno pocos hay que puedan toserle, pero de ahí a decir que es mala.... De hecho, en este disco se aprecia un esfuerzo por parte del chaval por manejarse en otros registros menos "depresivos", saliendo del brete con nota, desde luego.
Pues eso, The seldom seen kid merece que le déis una oportunidad (incluso si aborrecéis a Coldplay... ¿verdad Edicionesvion? jejejejeje) por ser una obra arriesgada (aunque tampoco en exceso, no os vayais a engañar. No han inventado la sopa de ajo) con respecto a su discografía anterior y por la belleza de sus canciones.
Ahora, los vídeos: Mirrorball, The Loneliness of a Tower Crane Driver, An Audience with the Pope y The Fix.
Salud!!!!